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Historia

Del Posse Comitatus al carné de "soberano"

PUBLICADO 28 DE JULIO DE 2026 · REF. del-posse-comitatus-al-carne-de-soberano

Medio siglo separa las granjas endeudadas del Medio Oeste estadounidense de los carnés plastificados que circulan hoy por foros españoles. El hilo que los une es sorprendentemente continuo.

Una idea que viaja mal, pero viaja

En 1969, un antiguo organizador político llamado William Potter Gale puso en circulación en el oeste de Estados Unidos un panfleto que sostenía una tesis simple: la única autoridad legítima en el país era el sheriff del condado, y todo nivel de gobierno por encima de él era una usurpación. Aquel grupo, el Posse Comitatus, no inventó el rechazo al impuesto ni la desconfianza hacia el gobierno federal, pero sí fabricó algo más duradero: un vocabulario.

La crisis agraria de los años ochenta hizo el resto. Miles de explotaciones familiares entraron en ejecución hipotecaria y, junto a los abogados y los sindicatos agrarios, aparecieron predicadores itinerantes que ofrecían una salida distinta: no negociar la deuda, sino negar la jurisdicción del tribunal que la reclamaba.

El giro "redemption"

A finales de los ochenta y durante los noventa, aquel rechazo se convirtió en un sistema cerrado. La doctrina conocida como redemption añadió la pieza que faltaba: la idea de que el Estado, al abandonar el patrón oro, habría convertido a cada ciudadano en garantía de la deuda pública mediante un doble jurídico creado con el registro civil. Ese doble —el nombre en mayúsculas del documento de identidad— es lo que después se llamaría hombre de paja.

La consecuencia práctica era una liturgia documental: escritos con sellos de tinta roja, firmas precedidas de fórmulas de reserva de derechos, declaraciones juradas enviadas por correo certificado. El procedimiento importaba más que el argumento, porque el procedimiento se podía enseñar y, sobre todo, se podía vender.

De Norteamérica a un foro en español

El salto a Europa se produjo con Internet y con la crisis de 2008. Los materiales canadienses del Freeman-on-the-Land, ya traducidos a un inglés divulgativo y grabados en vídeo, encontraron audiencia entre personas con procedimientos hipotecarios abiertos, sanciones de tráfico acumuladas o desahucios en curso.

En España la traducción fue literal, y ahí está su principal debilidad: se importaron conceptos del common law —contrato tácito, jurisdicción marítima, capacidad de "no consentir"— a un ordenamiento de derecho continental donde la jurisdicción no depende del consentimiento del justiciable, sino de la ley.

El producto más visible de esa importación es el carné: una tarjeta plastificada, con fotografía, escudo inventado y un número de registro, que su portador presenta como acreditación de un estatus distinto al de ciudadano. No acredita nada. Pero funciona como objeto de pertenencia, y ese es exactamente su papel.

Qué queda del hilo original

Cambian los idiomas y los soportes —del panfleto ciclostilado al vídeo vertical—, pero la estructura se mantiene intacta: un agravio económico real, una explicación oculta que lo justifica, un procedimiento ritual que promete resolverlo y una comunidad que lo valida. Entender esa continuidad es más útil que refutar cada afirmación por separado.

«El procedimiento importaba más que el argumento, porque el procedimiento se podía enseñar y, sobre todo, se podía vender.»

Fuentes

  1. [01]Gale, W. P., materiales fundacionales del Posse Comitatus (1969-1974)
  2. [02]Southern Poverty Law Center, informes sobre el movimiento sovereign citizen
  3. [03]Anti-Defamation League, "The Lawless Ones: The Resurgence of the Sovereign Citizen Movement"
  4. [04]Meads v. Meads, 2012 ABQB 571 (Court of Queen's Bench of Alberta)
  5. [05]Hemeroteca de prensa española sobre "identificaciones de soberanía individual"